Papa Francisco inicia con una Misa nuevas reuniones con víctimas chilenas

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Francisco termina su carta pidiendo al Santo Pueblo fiel de Dios que vive en Chile que se involucre en la búsqueda de una Iglesia cada día más sinodal y profética y “menos abusiva porque sabe poner a Jesús en el centro, en el hambriento, en el preso, en el migrante, en el abusado”.

En este sentido, sin adelantar acerca de medidas concretas tomadas por la institución respecto a los casos de abusos que salieron a la luz en Chile, Francisco recalcó que "la cultura del abuso y del encubrimiento es incompatible con la lógica del Evangelio ya que la salvación ofrecida por Cristo es siempre una oferta, un don que reclama y exige la libertad".

En la Argentina natal del pontífice, el "Nunca Más" alude al rechazo a la dictadura militar, 1976-1983, que dejó unos 30.000 desaparecidos.

Se trata de cinco sacerdotes chilenos de la parroquia de El Bosque que fueron "víctimas de abusos de poder, de conciencia y sexuales" por parte de Karadima, a dos sacerdotes que han asistido a las víctimas en su recorrido jurídico y espiritual y a dos laicos implicados en este proceso.

Durante su visita a Chile en enero, el papa defendió a Barros y afirmó que no había pruebas en su contra.

Los sacerdotes católicos Juan Ignacio González, a la derecha, y Fernando Ramos, detrás de él, portavoces de la Conferencia Episcopal, dan una conferencia de prensa sobre una carta del papa Francisco en Santiago, Chile, el jueves 31 de mayo de 2018.

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Tras las pesquisas entregaron al Vaticano un informe de más de dos mil páginas, que indica que en la iglesia chilena sí se cometieron todo tipo de abusos sin que fueran investigados o investigados de manera negligente.

Al principio de este caso, el papa Francisco defendió al obispo Juan Barros, acusado de haber encubierto en los años 1980 y 1990 los casos de pederastia contra Karadima.

Las palabras de Barros surgen en medio del anhelo de muchos fieles osorninos que ven en esta decisión del papa Francisco, de enviar nuevamente a sus representantes, como un posible cierre del mandato del actual obispo en dicha diócesis.

Por los señalamientos en su contra, la presencia de este obispo dividió a la comunidad de laicos, que en tres años se distanciaron no sólo de la iglesia local sino también entre familiares partidarios o detractores del obispo.

El pontífice reconoció que "aprender a escuchar" es una de las principales faltas y omisiones de la Iglesia en este caso, que llevó a que se construyeran conclusiones parciales frente a una serie de denuncias no escuchadas preliminarmente por el clero chileno.

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