"Rechazamos la decisión de trasladar la embajada a Jerusalén" — Hamas contra Bolsonaro

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"Israel es un Estado soberano y tenemos que respetarlo", añadió. Doctor y profesor universitario, completó su formación en Harvard.

Además, constituye la peor amenaza para la existencia del Foro de Sao Paulo, la organización que sirve como guarida de la mafia izquierdista que dirige esos países y otros que por ahí se pintan falsamente de democráticos donde gobiernan de manera corrupta partidos políticos que pertenecen también a ese nido de corrupción que es dirigido ahora desde la cárcel, por su líder fundador, Lula Da Silva, quien cumple una pena de 12 años de cárcel por corrupción y lavado de activos.

En 2016, Moro le dijo al diario 'O Estado de S. Paulo' que "jamás entraría en la política" y aseguró que "el mundo de la justicia y de la política no deben mezclarse". Soy un juez, estoy en otra realidad, otro tipo de trabajo, otro perfil. "No existe jamás ese riesgo (de entrar en la política)", insistió.

Moro y Lula se midieron en mayo de 2017 en un interrogatorio que duró unas cinco horas y que mantuvo a Brasil en vilo.

La confrontación entre Moro y Lula empezó en marzo de 2016, cuando el juez ordenó a la policía que allane la casa de Lula para llevarlo a declarar por la fuerza.

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Y, de hecho, la identidad de la mujer no llegó a trascender a la opinión pública. Al respecto, el Presidente Trump reprochó las acusaciones falsas de la mujer .

Ese mismo mes, divulgó una conversación entre el exmandatario y su sucesora Dilma Rousseff (2011-2016), que sugería que esta buscaba nombrarlo ministro para darle fueros que lo protegieran de la justicia ordinaria. "Porque a partir de un juez de primera instancia todo puede ocurrir en este país", afirmó Lula en una conversación telefónica pinchada y difundida con autorización del propio juez en marzo de 2016.

El ministerio de Justicia absorberá, bajo el mando del magistrado que ganó fama al frente de la Operación Lava Jato, a la cartera de Seguridad Pública, que fue creada en febrero para tratar de coordinar los esfuerzos de los estados en el combate contra el crimen organizado.

Moro también ha provocado polémicas por sus posiciones políticas con Cuba y con los palestinos.

"Hay una decepción respecto de que la política no ha traído las soluciones que se esperaban". El problema es haber pasado algunos años haciendo eso vestido con una toga.

Porque claro del presidente Bolsonaro se ha dicho de todo, ultraderechista, machista, racista, homófobo, xenófobo, militarista, fascista y todo clase de prejuicios y estigmas de lo políticamente correcto, que llevan a pensar una de las siguientes posibilidades, o que los brasileños se han vuelto locos, porque Bolsonaro ha arrasado en las urnas, o que lo dicho no era del todo cierto y es el ya clásico mantra de los beneficiarios de la Globalización, muchos de ellos instalados cómodamente en consejos de administración de multinacionales (siempre apátridas) o integrando grandes despachos de abogados y consultores internacionales, que utilizan todos ellos curiosamente a la progresía como fuerzas de choque ante cualquier nacional, del país que sea, que tiene algo que objetar sobre las nuevas injusticias, incluso sociales, que genera la mundialización.

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