Papa Francisco: "El grito de los pobres es cada día menos escuchado"

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Este domingo, el papa Francisco pidió escuchar "el grito de los pobres sofocado por el estruendo de unos pocos ricos", durante una misa antes de almorzar en la basílica de San Pedro, junto a 1.500 personas en situación de calle, en el marco de la Jornada Mundial de los Pobres. "El creyente extiende su mano, como lo hace Jesús con él".

"Este pobre gritó y el Señor lo escuchó" (Salmo 34,7), palabras del salmista que viviendo la pobreza nos invita a escuchar con un corazón caritativo el clamor de los más necesitados, así como Dios escucha nuestras suplicas y responde con misericordia.

Pero además hizo referencia al aborto al pedir escuchar "el grito ahogado de los niños que no pueden venir a la luz" y a las guerras y "a los chicos acostumbrados al estruendo de las bombas en lugar del alegre alboroto de los juegos". El primero de ellos es "gritar", que expresa el dialogo y la comunión confiada con Dios, cuyo grito también debemos escuchar nosotros, reconociendo las necesidades del prójimo. "Es el grito de poblaciones enteras, privadas también de los enormes recursos naturales de que disponen".

Indignación por la caída de doce perros y un ciervo por un barranco ante la mirada de un cazador
Y recuerdo que son "el único partido que en su propuesta lleva prohibir la caza y el uso de animales como herramienta de caza ". Las imágenes muestran cómo más de una docena de perros acorrala al ciervo junto a un barranco .

"Es el grito de tantos Lázaros que lloran, mientras que unos pocos epulones banquetean con lo que en justicia corresponde a todos".
Las palabras del salmista las hacemos nuestras desde el momento en el que también nosotros estamos llamados a ir al encuentro de las diversas situaciones de sufrimiento y marginación en las que viven tantos hermanos y hermanas, que habitualmente designamos con el término general de "pobres". "Enséñanos a dejar lo que pasa, a alentar al que tenemos a nuestro lado, a dar gratuitamente a quien está necesitado", exhortó, finalmente.

Tras la ceremonia, el Papa almorzará con 3.000 de ellos en el Aula Pablo VI del Vaticano.

En el menú se sirvió lasaña, un plato de pollo con puré de papas y como postre el tradicional tiramisú. Al margen de irse con una bendición de Francisco, que saludó a todos, uno por uno, los comensales al final se llevaron cada uno de regalo una bolsa con un kilo de pasta, ofrecido por una empresa italiana.

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