Migrante trabajaba para Donald Trump tendiendo su cama

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Victorina Morales, originaria de Guatemala, dijo al periódico que había cruzado ilegalmente a Estados Unidos en 1999 y que fue contratada en el club en 2013 como empleada doméstica con documentación falsa. Morales recordó que entonces uno de los gerentes la convocó para decirle que ya no podría trabajar dentro de la casa de los Trump, donde incluso portaba un distintivo del servicio secreto.

"Sudamos para atender cada una de sus necesidades y tenemos que aguantar sus humillaciones", se quejó.

Esta guatemalteca contactó a través de su abogado al periódico neoyorquino porque quería revelar que Trump, el mismo que ha sido tajante sobre el endurecimiento de las políticas migratorias desde que era candidato presidencial, tiene en su club de golf trabajadores indocumentados haciéndole la limpieza de sus residencias, baños, ropa. en otras palabras, atendiéndolo a él y su familia.

"Me pregunto, ¿es posible que este señor piense que tenemos papeles?"

Otra mujer, Sandra Díaz, que es de Costa Rica y ahora es residente legal de EE.UU., dijo que también era indocumentada cuando trabajó en Bedminster entre 2010 y 2013, informó el Times.

Morales le dijo a The New York Times que ella entendía que podía ser despedida o deportada haciendo pública su historia. Sin embargo, las mujeres afirman que al menos dos supervisores estaban al tanto e incluso les ayudaban a evadir ser descubiertos para mantener sus empleos en el exclusivo club donde Trump pasa varios días al año y en el que su hija Ivanka se casó con Jared Kushner.

De acuerdo con la investigación que realizó posterior a estas entrevistas el mismo diario, no hay evidencia de que el presidente o los ejecutivos de su organización supieran de sus estatus migratorios.

Morales, que gana 13 dólares la hora, dijo que los empleados estaban crecientemente molestos por la retórica negativa de Trump sobre los inmigrantes hispanos y dijo que un supervisor los trataba de "inmigrantes ilegales estúpidos".

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Intentó mantenerse en el entrenamiento, pero cupo la cordura y se fue rumbo al vestidor para recibir la atención médica, no sin antes charlar con el presidente deportivo Santiago Baños .

El mandatario suele tener reuniones con funcionarios y miembros de su equipo en el Trump National Golf Club.

Ropa que tenía que ser lavada con un detergente especial y en una lavadora aparte, debido a la "meticulosidad del presidente".

Otra de las limpiadoras entrevistadas, Sandra Díaz, que ya no trabaja para el club de golf, recuerda que en una ocasión Trump le dio un billete de 100 dólares como propina por su buen trabajo limpiando el polvo.

Trump abrió este club de golf en 2004 y ha pasado muchos días allí desde que tomó posesión.

"Hiciste un muy buen trabajo", asegura Díaz que le dijo, aunque ese mismo año entró en cólera porque encontró manchas naranjas en el cuello de una de sus camisas blancas, restos de su propio maquillaje, según la mujer.

La campaña de Trump fue impulsada por su dura postura sobre la inmigración ilegal y las promesas de un muro fronterizo pagado por México. Pese a ello, algunas de sus instalaciones contratan regularmente a trabajadores extranjeros usando los mismos visados que él se afana en recortar. Ella asegura que presentó documentos de identidad falsos.

El Times informó que la mucama ha solicitado el asilo y estudia presentar una demanda por discriminación y abuso en el lugar de trabajo.

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